MARCO TEÓRICO



Un ambiente virtual de aprendizaje se define como un espacio formativo ubicado en una plataforma tecnológica que facilita todas las interacciones necesarias para el aprendizaje en un entorno digital mediante TIC en la Red (Barberá, 2008); así mismo, es el lugar donde la clase virtual entendida como un grupo de alumnos matriculados en un curso de formación a distancia, mediante un medio tecnológico, interactúan entre sí, con su mediador, con un contenido y cuentan con herramientas comunicativas diversas y recursos académicos variados para conseguir el aprendizaje. Son tres los elementos claves del proceso de aprendizaje en la clase virtual: e-mediador, e-estudiante y el e-contenido; de la relación y la propuesta didáctica establecida entre estos tres elementos dependerá, en gran parte, el potencial del ambiente virtual para favorecer la construcción de competencias.

Dado el alto nivel comunicativo escritural y lector que se establece en los ambientes  virtuales y los diversos flujos comunicativos allí presentes, la interpretación de textos, códigos e intenciones comunicativas resulta fundamental; así mismo, la necesidad de concretar ideas, construir hipótesis y debatir, exige la proposición y, finalmente, el principio de construcción colaborativa del conocimiento presente en los entornos virtuales de aprendizaje requiere el consenso y la deliberación; dicho de otro modo, la capacidad para argumentar las propias ideas y contraargumentar otras. (Barberá, 2008: 49-50).
Las nuevas relaciones con el medio y con los otros, que se establecen al hacer uso de las tecnologías de la información y la comunicación exigen un replanteamiento del ejercicio de la ciudadanía. Los ambientes virtuales de aprendizaje permiten vivir simultáneamente en dos realidades: el mundo como lugar propiamente dicho y la realidad online; es decir, el concepto de ciudadano del mundo planteado por Adela Cortina, en el contexto de los entornos virtuales se amplía, además de ciudadanos del mundo, somos ciudadanos en una realidad virtual en donde también somos sujetos de deberes y derechos; dicho de otro modo, como miembros de una comunidad de aprendizaje: multicultural y multiubicua, el aprendiz adquiere un sentido de pertenencia que supera las barreras culturales y espaciales, para identificarse con unos propósitos comunes en igualdad de derechos, deberes y oportunidades. Esta relación permite generar compromisos con lo global (conozco lo otro y genero solidaridad por su causa), pero a la vez, acción local (apropio y actúo en el propio contexto). En este orden de ideas, la interculturalidad como modelo relacional en la comunidad de aprendizaje imprime un nuevo carácter al ejercicio de la ciudadanía (Sandra Morales, 2011)

La llamada sociedad informacional modifica las relaciones entre instituciones y ciudadanos, y entre los ciudadanos entre sí. Si antes, como decía Tocqueville, a los dictadores no les importaba que los súbditos no les quisieran, siempre que tampoco se quisiesen entre ellos, hoy parece que con las tics a los poderes públicos y económicos no les importa que los ciudadanos se comuniquen entre ellos, siempre que ello no les dé más posibilidades de intervenir en la gestión de los quehaceres públicos o en el control de los agentes económicos.
La democracia digital es todavía lejana, o más exactamente, el uso democrático de las tics es pobre. Hay obstáculos de diferente tipo que se oponen, como son:
La disminución desigual de las tics en el territorio y por sectores y grupos de edad. El analfabetismo informacional.
El carácter dominante de la oferta privada que controla a la vez la infraestructura, tecnología, servicios y contenidos, lo cual no sucedió en el pasado con otros medios de comunicación (como el teléfono) Es el mercado que se impone, lo cual es tan negativo como lo fuera en educación o medio ambiente.
La débil iniciativa de la oferta pública estatal, que no ha garantizado unas condiciones mínimas de accesibilidad y de formación, que ha aceptado la concepción privatizadora de la Unión Europea y no ha permitido el desarrollo de la iniciativa local (por ejemplo en el cableado) y que ha demostrado poca capacidad de poner las nuevas tics tanto al servicio de una relación más fluida entre Administración y ciudadanos, como para estimular las redes ciudadanas virtuales.
Las experiencias locales, especialmente en Catalunya, son bastante interesantes, tanto en el ámbito general (Localret), como local, en algunos casos de iniciativa municipal (por ejemplo Callús), en otros asociativa (por ejemplo, Ravalnet) pero de alcance limitado. Y en cambio las tics son hoy un factor clave de integración o exclusión social y parece urgente plantearse cual debe de ser su contribución al desarrollo de la ciudadanía.
Nos permitimos solamente apuntar algunos criterios al respecto:
Universalidad, es decir, garantizar el acceso y la formación de toda la población (por ejemplo, venta de ordenadores a precios "políticos" y monitores-formadores para barrios y escuelas)
Gratuidad para determinadas funciones de interés general (por ejemplo vinculadas a la participación ciudadana) o para la prestación de servicios básicos (por ejemplo, mediante la ventanilla única).
Dominio público de la infraestructura y control público de la tecnología para garantizar su uso para todos los usuarios potenciales.
Políticas públicas para orientar servicios y contenidos (que no dependan, como ahora, de la competencia imperfecta y de segmentos de mercado solvente)
Iniciativas políticas ciudadanas para hacer de un "gadget" (o de un instrumento de trabajo) un elemento de socialización.
Las TICS son una gran oportunidad para relacionar contenidos universales o globales con refuerzo de las identidades locales o particulares. Es el reto más actual de la ciudadanía.  (J. Borja, 2002)


Barberá, E. (2008). Aprender e-learning. Barcelona: Paidós.
Borja, J. (2002, February). La ciudad y la nueva ciudadanía. In Conferencia pronun.

Morales Sandra (2011) La construcción de competencias en ambientes virtuales de aprendizaje


Eggers-Brass, Teresa; Zajac, Ana María; Gallego, Marisa (2009) Derechos humanos y ciudadanía. Argentina: Editorial Maipue, 2009. p 3

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